UNA SALUDABLE DOSIS DE REALISMO
Un pilar básico de la formación filosófica –y científica– es aprender a filtrar el grano de la paja, a distinguir entre saber y creer, conocimiento y fe, verdad y falsedad, realidad y deseos. Sin embargo, esta distinción básica, que consiste ante todo en aprender a no auto-engañarse, parece importar poco o nada a muchos “pragmáticos”, quienes solo parecen interesarse por la utilidad, conveniencia y beneficio de creer algo, en lugar de su veracidad y por tanto de su correspondencia con la realidad, que es como tradicionalmente se define la verdad. Es decir, por la solidez de los argumentos y la evidencia que soporte –o no– dicha creencia, por querida o arraigada que sea. Pero como bien dijo el filósofo André Comte-Sponville, “el verdadero filósofo prefiere una verdadera tristeza a una falsa alegría”. Tanto al filósofo como al científico lo que le interesa es la búsqueda de la verdad, aunque dicha verdad le incomode, porque comprende que dicha verdad va más allá de su ego, sentimie...